Dieta Depurativa

La palabra ‘depurar‘ significa purificar o limpiar, por ello una ‘dieta depurativa‘ será aquella que nos ayude a expulsar de nuestro organismo aquellas moléculas o sustancias que resulten extrañas y por lo tanto ‘ensucien’ o ‘intoxiquen’ el interior del cuerpo.

Vivimos en una sociedad con un entorno altamente tóxico, estamos rodeados de una multitud de químicos sintéticos que llegan a nuestro cuerpo a través de la piel, la comida o la respiración. Por ello es necesario aprender a depurarse y limpiar el organismo con frecuencia (1 vez al mes estaría bien).

Para comprender cuál es la mejor manera de eliminar toxinas es importante reflexionar sobre las capacidades limpiadoras de nuestro organismo.

El cuerpo está constantemente en contacto con numerosas sustancias naturales y artificiales. Éstas pueden tener una utilidad para el cuerpo y resultar beneficiosas (nutrientes o agua), o resultar inútiles, y por lo tanto ‘extrañas’.

En este último caso, el organismo tiene que metabolizarlas (transformarlas) para no intoxicarse y poder expulsarlas correctamente.

El intestino es uno de los primeros filtros que tienen que pasar las sustancias que provienen de la alimentación. Si la barrera intestinal está sana, las partículas extrañas podrán ser eliminadas en las deposiciones. Sin embargo, si hay exceso de permeabilidad intestinal, entrarán en el organismo e irán al torrente sanguíneo, al igual que todas aquellas que entren a través de la piel o de la respiración.

Una vez llegan a la sangre, serán filtradas por el hígado, un órgano que posee numerosas enzimas (de fase I y II) que las transforman en sustancias menos tóxicas para nosotros. Los metabolitos resultantes de esta transformación podrán ser eliminados por distintas vías como la renal, biliar o el sudor o ser acumulados en ciertos tejidos y órganos.

«Es mejor prevenir que tener que desintoxicar»

Entendido este proceso, es decisivo comprender la importancia de impedir que las sustancias lleguen al organismo para evitar una sobrecarga hepática y el acumulo de sustancias extrañas en el cuerpo. Pero vivimos en un ‘mundo químico’ y a veces esto es inevitable, por ello hay que consumir alimentos que regulen el tránsito intestinal, mejoren la función hepática y estimulen la diuresis para poder expulsar las toxinas de forma eficiente. El intestino, el hígado y los riñones serán nuestros aliados en este proceso.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los alimentos consumidos aporten solamente nutrientes y no contengan partículas sintéticas. Para que esto sea así, los productos naturales y ecológicos serán los más fiables. La alimentación debe priorizar el consumo de proteínas vegetales frente a las animales en una proporción 70/30.

El exceso de proteína animal aporta una mayor cantidad de amoníaco, provocando una mayor acidez y dificultando los procesos de limpieza.

Los productos a evitar son: azúcar, harinas refinadas, productos cárnicos, pescados azules de gran tamaño, alimentos precocinados, chucherías, aceites refinados, sal refinada, grasas animales y aditivos alimentarios.

Los alimentos prioritarios en la dieta depurativa provienen del reino vegetal: granos integrales, legumbres, verduras, frutas y semillas. Una dieta compuesta por estos alimentos mejora el tránsito intestinal, es rica en líquidos, micronutrientes y ayuda a limpiar el hígado.

Un cereal con enormes propiedades depurativas es la avena. Se trata de un grano rico en fibra, aminoácidos y minerales.  Tomar avena para desayunar evita el estreñimiento y aporta hidratos de carbono de lenta absorción.

Los licuados verdes ricos en clorofila y potasio también son indispensables en esta pauta. Lo ideal es tomarlos en ayunas por la mañana y entre comidas principales. Estos licuados actúan sobre el hígado, son alcalinizantes y aportan enzimas que ayudan a mejorar los procesos digestivos.

Las verduras con mayor efecto depurativo serán las ricas en azufre (cebolla, ajo), las hojas verdes ricas en clorofila, los vegetales amargos como la escarola, la alcachofa, la endivia, el apio.

No debemos olvidar la ingesta de agua filtrada o mineral, aproximadamente 1,5 litros al día y evitar el agua del grifo, a menudo contaminada y muy rica en cloro.

Las dietas depurativas no deben prolongarse mucho en el tiempo debido a que frecuentemente poseen menos cantidad de proteínas de las recomendables. Es más adecuado hacer un día depurativo cada 15 días, que llevar este plan durante más de una semana.

La pauta propuesta de tres días podemos hacerla al principio de cada estación. No se recomienda hacer ejercicio físico de alta intensidad durante esos tres días.

La combinación de distintas proteínas vegetales contribuye a no comprometer la masa muscular y poder mantener la actividad diaria sin problemas.

Si existe estreñimiento es necesario tomar medidas para que el proceso depurativo sea eficiente. Un remedio eficaz y sencillo es tomar jugo de Aloe Vera en ayunas. Las semillas de lino puestas en agua caliente durante 8 horas y tomadas en ayunas también pueden funcionar.

No se trata de una dieta indicada para perder peso a largo plazo pero si puede ser una buena opción para comenzar un programa de pérdida de peso y hacerlo con un hígado más depurado.

[grwebform url=»https://app.getresponse.com/view_webform_v2.js?u=SOw1z&webforms_id=9301404″ css=»on» center=»off» center_margin=»200″/]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *