¿Sabías que los dientes son el reflejo de nuestra salud?

El estado de los dientes influye en tres pilares de la salud, la postura corporal, la nutrición y equilibrio energético. Pero, además, revela aspectos de nuestra vida interior que pueden requerir la atención.

El triángulo de la salud está formado por tres lados: el de la estructura, el de la nutrición y el de la energía. Para que exista equilibrio el triángulo debe ser equilátero. La boca desempeña un papel esencial en este equilibrio: es la puerta de entrada de la nutrición, conecta la energía e integra la estructura. Este lugar de la boca explica que los dientes puedan reflejar alteraciones físicas y emocionales.

Los dientes, la primera memoria emocional.

Los dientes son nuestro órgano más duro, portador de nuestra identidad profunda. Permiten identificar a una persona cuando todo lo demás ha desaparecido. Cada uno de ellos es una pequeña pirámide formada por cristales de apatita cargados eléctricamente que filtran y amplifican las informaciones. Capa tras capa el estrés queda registrado en el interior del diente, la única parte del cuerpo que no se regenera. Podemos renovar las células del hígado cada seis semanas, pero no los dientes.


dientes-relax-3-300x238A veces se ve en los niños manchas de esmalte por fármacos, disgustos o tensiones que se remontan al embarazo. Tras la concepción, el embrión se divide y organiza para que los tejidos embrionarios ectodermo, endodermo y mesodermo, puedan generar los distintos órganos del cuerpo. Los dientes de leche se forman a partir del ectodermo igual que el sistema nervioso central, en el segundo mes de vida intrauterina. Y entre el tercer y cuarto empiezan a formarse los definitivos. Para que las células puedan reconocerse e interactuar poseen una memoria que les permite situarse en su ambiente y funcionar en armonía. Esta memoria se guarda en lo más profundo del ser humano e integra las emociones vividas en el útero materno. El feto no entiende las palabras, pero busca a través del sonido que le rodea el amor, la ficción y laemoción que necesita. La boca es después el primer órgano relacional del ser humano, conecta al recién nacido con su madre, le aporta alimento, satisfacción y placer. Ya través de ella damos y recibimos, palabra sonrisas, besos, alimentos, amor.

Los dientes forman parte, a su vez, de un entorno. Están rodeados de encías, hueso, mejillas, la articulación mandibular eccetera.  Este conjunto de elementos permite las funciones básicas de respirar, succionar, tragar, masticar o hablar. Se conectan al córtex cerebral a través del nervio trigémino.

Su influencia en la boca en la postura corporal.

Una buena postura es posible si existe una buena verticalidad. En ella influyen unas cadenas musculares que unen los distintos músculos del cuerpo, dos centrales, una anterior, otra posterior y unas bilaterales que se cruzan. La existencia de estas cadenas explica que un problema en la parte superior del cuerpo pueda repercutir en la inferior y viceversa. Cuando los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente se producen espasmos musculares que provocan lesiones en esas cadenas y pueden afectar a distancia, por ejemplo, a hombros, rodillas o tobillos.

Si los dientes no encajan bien, pueden afectar a distancia otras articulaciones del cuerpo. En este sentido es la clave la lactancia materna. Está favorece la respiración nasal, pues el bebé debe respirar, succionar y tragada la vez. El movimiento de mandíbula ayuda a desarrollar la articulación mandibular y el maxilar superior, dejando espacio suficiente para dientes y lengua. Genera a su vez un equilibrio de fuerzas en el cráneo que repercute positivamente en la postura. Respiramos unas 18 mil veces al día. A los 12 años, hemos realizado 80 millones de respiraciones. Si a esa edad, cuando ya ha cambiado los dientes de leche, el niño ha respirado sobre todo por la boca, habrá perdido millones de estímulos para desarrollar bien el paladar y tener los dientes bien colocados.


dientes2-200x300Tiempo para masticar.

La masticación es fundamental para la nutrición, uno de los otros lados que conforman el triángulo de la salud, pues permite realizar la primera fase de digestión de forma saludable. Además de triturarse bien los alimentos, debe ser bilateral y alternada. Una buena masticación influye también en la estructura, desde la primera infancia que permite desarrollar armónicamente el entorno de la boca, maxilares, encías, articulación mandibular etc. Reguladores de la energía vital. La energía, el tercer lado del triángulo, se conoce, entre otros nombres, como chi y todas las culturas orientales le dan su debida importancia. En la medicina tradicional china todo trastorno está ligado a un exceso o déficit de esta energía, que circula a través de los meridianos. Los meridianos pasan por los dientes. Basándose en los flujos de energía que pasan por cada uno se han dibujado unas cartografías, llamadas Somatotopías, que relacionan cada diente con diferentes organos, glándulas, vértebras, articulaciones, músculos y emociones.

Una técnica llamada descodificacion dental consiste en leer los dientes para que se puede tomar conciencia de situaciones de la vida que no son justas. Ellos (los dientes) son los que expliquen nuestra història, són el disco duro de nuestra alma.

Llevar una vida sana y activa puede ayudarnos a no padecer estrés ni carencias además de ser una buena y saludable forma de tener nuestros dientes sanos.

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